martes 18 de agosto de 2009

La Ruta de la Plata: la sierra de Chihuahua a golpe de pedales

Y aquí estoy de nuevo, feliz y contento de haber completado este reto tan bello de paisajes y sobretodo repleto del compañerismo de mis colegas y amigos de Perros MTB Crew.

Comienzo: ¿qué es la Ruta de la Plata? Es una carrera cicloturista pero también competitiva que se sitúa en plena sierra de Chihuahua, entre las localidades de San Juanito y Carichí.

Cartel de propaganda

EL VIAJE

Salimos todo el grupo el sábado 15 de agosto a las 2 del mediodía de Chihuahua. Una quincena de Perros MTB Crew (ya no estoy en Perros del Desierto, nos escindimos el grupo actual de éste), dispuestos a darle a los pedales por la que sea, casi con total seguridad, la mejor ruta ciclista de montaña de larga distancia en el estado grande de México. Martín y Wheelie serían los chóferes, pues al empezar y terminar la competencia en distintos y alejados puntos, es necesario la presencia de alguien que no corra para poder recoger a los que sí participan. Gracias a su sacrificio (venir para ayudar pero sin pedalear y disfrutar de la ruta) hemos podido el resto del grupo completar el reto sin mayores esfuerzos de los que ya supone.

Cargando las cosas poco antes de salir

Y es así como ya en marcha en la tremenda furgoneta alquilada a Ciclos Cano (una Ford E-350 cargada hasta los topes y adaptada para llevar bicis en el techo) descubrimos los rigores de la operación salida en Chihuahua. La salida para Cuauhtemoc está cortada por obras, y solo se puede ir a través de la Vialidad Ch-P, por supuesto colapsada por todos los chihuahuenses deseosos de salir el fin de semana a descansar en la sierra. Montones de coches adelantando por donde no deben, a punto de provocar accidentes y conduciendo en dirección contraria para "colarse" por el único acceso en la ciudad a la carretera 16. De locura...

Ya en la carretera el tráfico se despeja y se avanza bien. Todo el campo se muestra verde gracias a las lluvias veraniegas y las nubes pasan amenazantes. Sin embargo no nos cayó gota en todo el viaje. Llegando a Cuauhtemoc me comentan mis compas que las mujeres más hermosas de Chihuahua están en esta ciudad a la orilla de la sierra, conocida también por las manzanas y los menonitas o menones. Pasamos por la vía principal de la ciudad y todas las tiendas eran de botas, bolsos, calzado y algunos puestos de comida. Cuauhtemoc viene a ser como Huesca en Aragón: una ciudad pegada a las montañas que está a poca distancia de la capital estatal.

Vista camino a San Juanito

Y efectivamente, apenas salimos de las calles, divisamos las primeras colinas de la sierra, nada espectaculares, pero ya sabiendo que son la antesala de la sierra se hacen más bonitas a la vista. Pueblos típicos, cortados y barrancos, praderas eternas a la sombra de las nubes es el paisaje que nos acompaña durante un par de horas más o menos hasta la llegada a San Juanito. Apenas eran las seis de la tarde en esta fría localidad (dicen que tiene los récords de temperaturas más bajas del país) que se sitúa a 2400 metros de altitud. La entrada está repleta de madera cortada, la principal actividad de sus gentes y el aire huele a resina y pino. Como dato curioso, todos los expendios de bebidas alcohólicas ya estaban cerrados, y es que al parecer las autoridades hace tiempo han descubierto que los sujetos locales borrachos por su pueblo son peligrosos para el resto y para sí mismos. "Raza brava", como dijeron mis compas. No quiero imaginarme San Juanito o Creel o Batopilas sin ley seca un fin de semana: todos conduciendo peor todavía, discutiendo a la mínima y probablemente zanjando diferencias a puñetazos, cuchilladas e incluso balazos... Que país :_)

Tras buscar hotel (hay varios ya que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de la Sierra y sus poblados), nos pusimos los uniformes nuevos (¡ya era hora!) y fuimos a cenar así de elegantes al hotel donde estaba la organización. Nos dieron una charla donde mostrando la ruta en Google Earth nos explicaron que puntos había que tener cuidado, como por ejemplo la famosa recta de 16 km. cuesta abajo que luego nadie se dio cuenta de haberla bajado.

Llegada al hotel y Martín aka "Beto en la playa" sale a cazar buenas instantáneas

¡Los Perros han llegado!

De vuelta al hotel fuimos a comprar algunas cosillas (barritas energéticas y bebidas con vitaminas para el día siguiente) y nos pusimos a ajustar las bicis. La de un colega tenía rota la cazoleta derecha de sus bielas LX hollowtech II y necesitamos un hacha pequeña para poder sacarla a golpes (el mecánico al que la llevó se la pegó para que aguantara un par de carreras). Así pudimos ponerle mis antiguas bielas Truvativ Firex y poner a mi bici las flamantes XT hollowtech II del año. ¡Menudas bielotas para estrenar en la carrera! No soy partidario de estrenar nada antes de una carrera por si el componente falla o queda mal ajustado, pero es un sistema tan sencillo y fiable, que no vi complicación alguna y no la dio por fortuna. He tenido las mismas del año 2004 durante tres años en mi otra bici y funcionaron siempre excepcionalmente.

Jimmy poco antes de dar el golpe de hachazo cual enano de el Señor de los Anillos (foto de Martín Benavides)

Y así nos fuimos a la cama (por cierto, vaya colchones tan cómodos, dormí de una sentada). Unas fotillos del pueblo amaneciendo el día de la carrera poco antes del desayuno y ¡listos para salir!

Amaneciendo desde el hotel en HDR

Típica casa, troca y gallinas por la calle en San Juanito

LA CARRERA

No participaba en una carrera cicloturista o ningún otro tipo de competencia desde octubre de 2007, que corrí en el Chupacabras en Cd. Juárez. Me apunté para la carrera "Vencedores del Desierto" en abril en Delicias pero me quedé dormido, y tampoco pude ir a la de Camargo en mayo. Así que a ésta en plena sierra no podía faltar, no tenía excusa. Afortunadamente no he dejado de entrenar este año. 4000 km. en ocho meses es una buena cifra, y eso que tuve percances como una rotura de nariz a finales de abril y otros temas que te impiden hacer todos los kilómetros planeados. Pero mi estado de forma es bueno y me sentía preparado para hacer la carrera por dura que fuese, sobre todo porque no tenía intención de ir a por los primeros puestos. Como norma general, me gusta analizar una carrera cuando la hago por vez primera en lugar de ir a saco a por todas. Ver el perfil, tipo de terrenos, climatología que te puedes encontrar... etc. dan muchas ideas para que a la siguiente edición se pueda ir con una estrategia. Trabajar sobre terreno preparado da mucha ventaja; así que esta edición ha sido para prepararla grabando con el GPS, disfrutar con las fotos y ayudar y pasarlo bien con los compas.

La Ruta de la Plata vista por Google Earth

Perfil de la ruta

Como se puede ver es una ruta muy montañosa y de gran altitud. San Juanito está a 2400 metros y se sube al primer puerto a 2636 mtos. El punto más bajo es un vado a 8 km. de la meta que está "solo" a 2005 mtos. Chihuahua está a 1400 mtos., así que mis niveles de hematocrito en la sangre ya son elevados acorde a esta altitud más pobre en oxígeno. No acusé una bajada de rendimiento notable en las grandes subidas pero desde luego no se puede que no lo sintiese nadie. Había un par de ingleses que sí los vi bastantes desfondados. Supongo que llevarían poco en Chihuahua (y menos en la Sierra) así que notarían pero que mucho la altitud. Maldiciones por ser hijos de la pérfida Albión... xD

Salimos desde la iglesia de San Juanito unos 150 ciclistas, bajo la atenta mirada de la gente del pueblo. No había muchos espectadores, pero desde luego llamamos la atención. Esta ha sido la 2ª edición, así que es una carrera apenas nueva. La novedad de nuestro grupo fue que estrenamos la equipación, que tras meses de retraso por fin nos llegó a tiempo de lucirla en una carrera. Me gusta mucho el diseño, pensaba que iba a ser con colores más chillones pero prefiero como está, con tonos pasteles.

El team de estreno (foto de Martín Benavides)

A punto del banderillazo de salida

Apenas comenzamos la carrera y salimos de San Juanito, comienza la primera subida. 8 km. por pistas generalmente estrechas pero en buen estado, que va entre pinos, rocas, raíces y vadea algún que otro río y grandes charcos que dejan las abundantes lluvias de la época. Ya desde este comienzo me di cuenta que el paisaje iba a ser siempre espectacular (sobre todo tras dos años sin ver pinares y montañas de cerca).

Esto se repitió a los largo de la jornada como una docena de veces y con charcos y ríos mucho más profundos y embarrados xD

Naturaleza en estado puro

Praderas para que paste el ganado

Yo fui desde el principio a un ritmo tranquilo, como he dicho. Paraba cada poco a hacer alguna que otra foto que me pareciera interesante o digna de recordarse de ese día, y debido a que me sirvieron tarde el desayuno (y ración doble que me pedí, otro error), aún tenía el estómago lleno de huevos revueltos con bacon... Aunque hubiera querido correr no habría podido xD Uno de los compas de Perros MTB Crew pinchó una rueda, así que entre otros dos le echamos una mano. Sin embargo al poco de volver a pedalear les dejaba atrás y me topaba con los ingleses rojos como un tomate en las cuestas.

Granjas en el camino. El perro de la casa izquierda se lanzó a por mí apenas crucé por la puerta :S

Hacia el kilómetro 30 me encontré con Jimmy, coordinador del equipo. Tenía la rueda trasera sin aire y no lograba hincharla con su bomba. Tras probar con la mía sin resultado, le presté mi cámara de repuesto y en un momento estaba rodando de nuevo. Me contó que iba entre el pelotón de los primeros, con Guerre y Andrés (dos ex-compas) pero pinchó la rueda delantera y al poco de cambiarla la trasera que no lograba arreglar. Había perdido como media hora. Una lástima, porque con lo fuerte que estaba podría haber optado a los primeros 15 puestos, pero por esa avería se quedó conmigo y Alejandro, que íbamos los últimos perseguidos por "la barredora" (así llaman al coche escoba xD ). Poco a poco remontamos Jimmy y yo puestos mientras nos filmaban y hacían fotos desde una troca. Me sentí como una estrella del ciclismo y todo xD Ese tramo recuerdo que era bastante llano y había muchas praderas llenas de margaritas y otras flores silvestres, con algunos poblados pequeños. Dudé en ese momento de parar a hacer fotos o seguir la rueda de Jimmy, que tiraba muy fuerte. Opté por lo segundo porque tampoco quería llegar el último. Es lo que suele pasar en una competencia, uno trata de ir tranquilo si no quiere machacarse, pero tarde o temprano le entra el gusanillo y los piques o se acopla a la rueda alguien para que tire de él. El problema es que Jimmy se me despegó del todo, está demasiado fuerte para mí. ¡De haberlo sabido saco fotos a las praderas llenas de flores silvestres!

Jimmy tras reparar la rueda y Alejandro . La tormenta ya se fraguaba entonces...

Tras perder a Jimmy alrededor del km. 40 me vi solo de Perros durante el resto de la carrera. Tenía por detrás a Aarón, Juan Carlos y Alejandro, siempre cerca de la barredora. El resto estaba muy por delante e inalcanzables. Iba pasando a gente, volvía a cruzarme con los ingleses, y recordaba mientras tanto en la cabeza un comentario que hizo Darío, el organizador, durante la cena del sábado en el hotel: "hay una bajada de 16 km. donde se puede alcanzar mucha velocidad; id con cuidado porque hay curvas". Por la presentación de Google Earth que hizo sabía que tocaba tras rodear un monte y que precedía a la subida a la meseta sobre la que se asentaba Carichí, así que no tardaría en empezar esa famosa cuesta abajo. Sin embargo, tras cada bajada venía otra subida larga, otra bajada (muy rápidas, cierto, llegue a rozar los 60km/h) y tras un vado otra subida. Así todo el rato, con la excepción de un pequeño tramo precioso de singletrack (sendero donde solo cabe uno y a duras penas) en el que vas en medio de tan magnífico pinar.

Noté como iba cambiando el paisaje a medida que avanzaba: los pinos poco a poco dejaron paso a los mezquites y huizaches, y las montañas se veían más pequeñas. Carichí estaba cada vez más cerca, pero la cuesta esa que esperaba con tantas ganas no llegaba nunca xD Más tarde, al ver el perfil del GPS, me di cuenta que Darío no erró en mucho: hay una bajada desde el km. 50 hasta el 60 y pico, con algunas subidas entre medio que hace que no notes que has descendido 300 metros en un suspiro. Que fácil nos dejamos engañar. Sin embargo, cuando pedí en un punto de avituallamiento agua, pregunté cuanto faltaba para la famosa bajada y me contestaron riéndose que no había tal cuesta. Y es que interpretar perfiles no es fácil...

Mientras tanto el cielo se iba oscureciendo. La tormenta que se había fraguado sierra adentro nos encorría a los más lentos de la Ruta de la Plata, y con truenos cada vez más potentes y cercanos parecía animarnos a terminar. Es por eso que dejé de lado el tema de fotografiar el paisaje y darle más seriamente, pues no me gusta nada mojarme mientras pedaleo. Ni a mi ni a mi bicicleta, que luego toca limpiarla, ajustarla y engrasarla por culpa del barro. La última foto durante la ruta fue la que hice en el puente a 8 km. de la meta, el punto más bajo de toda la ruta. No pude resistirme a retratar ese cielo a punto de descargar con los barrancos sobre el río.

¡¡Tormentón a mis tres!!

Y es así como a falta de 5 km. me cayó la mundial. Granizo del tamaño de pequeños guijarros (pero como sonaban contra el casco xD ) caían por doquier. Un árbol me hizo de refugio, mientras otro ciclista que acababa de pasar se puso a mi lado huyendo de la furia de los elementos. En fin, una vez al año, pedalear bajo la lluvia no es malo, pero ninguna menos... xD

Tras cinco minutos esperando, el granizo dejó de caer y se quedó en lluvia intensa, así que continuamos. Una troca de la organización nos preguntó si queríamos que nos llevara, pero al confirmarnos que ya casi estábamos, decidimos seguir. Pasamos por Carichí, tomamos el desvío al rancho de la Herradura (la meta) y volvió a aumentar la tromba. Justo antes de entrar al rancho hay un ancho vado que bajaba cargado de agua a su vez llena de barro. Me cubrió hasta las bielas nuevas :S Y así llegué a meta, empapado hasta los huesos, barro hasta en el culo, entre los doce últimos participantes pero más contento que una vaca en el prado. Definitivamente los ciclistas estamos hechos de otra pasta...

EL REGRESO

Para cuando terminé eran casi las tres y media de la tarde. Casi seis horas desde que comenzamos todos en San Juanito. Mi ciclocomputador marcaba 4 horas y cincuenta de tiempo neto de pedalada, así que perdí como una hora haciendo fotos y ayudando a compas. El primero llegó en tres horas y cuarto, así que supongo de habérmelo tomado en serio, habría llegado en la mitad, como acostumbro a hacer. El próximo año saldré de dudas.

¡Haciendo el payaso para Media-Vida!

Llegaron los demás Perros poco después de mí, sin percances salvo Aarón, que se cayó al principio lastimando algo el brazo, pero siguió como un campeón. Los más jóvenes del equipo dieron la sorpresa quedando en los puestos 2º y 3º de su categoría y muy arriba en la General. Jimmy supongo que llegó a mitad de todos, una lástima su avería. Todos terminamos la carrera, cansados pero no agotados. Y así emprendimos el viaje de vuelta a Chihuahua.

Alejandro "Survivor", Martín aka "Beto en la playa" y Wheelie preparando la furgonetotota para el regreso

Mi bici se portó como una campeona. En las bajadas frenó que daba gusto cuando lo necesité y solo pulsando con un dedo, la cadena se secó al principio pero con un buen chorro de aceite que me prestó un miembro de "Sinosdejan MTB" aguantó el resto del recorrido sin chirridos. Pero tras semejante embarrada (y el agua que le iba a caer todavía en el viaje de vuelta por ir encima del techo de nuestro vehículo) ha acusado algo el esfuerzo. Los rodamientos de la excéntrica del NEUF, que ya tenían algo de holgura (la normal tras 10.000 km en poco más de dos años) han quedado con tierra dentro, y me las he visto y deseado para limpiarlos. Afortunadamente lo he conseguido y otra vez parece que va fina dentro de lo que puede. Para enero toca cambiar esos rodamientos tan rodados.

La jaca

Muchos ciclistas opinan que las bicis de Decathlon son sólo un poco mejores que las de Carrefour: un hierro con ruedas para pasear un poquito y para, porque si no se estropean y pesan un quintal. Mi experiencia tras dos años con una Rockrider 9.2 ha sido (y espero que siga siendo) estupenda. Por 1450 € conseguí una bici all-mountain capaz de todo, resistente y para nada pesada (tras cambiarle ruedas y otros componentes pesa unos 12,7 kg.) Muchas otras marcas por ese precio dan bicis peores montadas en componentes o si son similares en esto, como tienen la chapita de Trek, Specialiced, Scott, Cannondale... o lo que sea, se revalorizan por arte de magia de 200 a 500 € más que su equivalente en Rockrider, Canyon o Cube. No hay nada mejor que llevar una marca infravalorada para luego en las cuestas dejar atrás a aquellos ciclistas que confían más en la chapita de marca de su bici que en sus propias piernas y espíritu de lucha ;) ¡Y ya dejo fuera el tema de bicis, que me voy por los cerros de Úbeda!

El viaje de vuelta puede describirse como submarino... Pasamos una tormenta tras otra que nos obligaron a ir mucho más despacio. Si a la ida lo hicimos en tres horas, la vuelta tardamos casi cinco, y eso que evitamos la retención colándonos por una terracería. Tuvimos que parar en una gasolinera a la espera de que aclarase un poco, pero eso sólo fue la primera tormenta (también la peor). En Cuauhtemoc nos pilló otra con truenos tremendos aunque lloviese algo menos.

Y fue llegar a Chihuahua y dejar de llover por arte de magia. Los caminos y la carretera se veían secos, conque no llovió o de hacerlo, muy poco, en nuestra ausencia. Es curioso como cambia el clima de una zona a otra que están relativamente cerca.

Ahora a montar nuevos componentes en la bici (frenos, manetas de cambio, cambio trasero) y a ver si la tengo lista para el Reto de Majalca. Aunque sea la versión corta, quiero hacerlo el domingo 30.

Más fotos en mi álbumes de flickr: Viaje a San Juanito (verlo como presentación) y La Ruta de la Plata (verlo como presentación)

La ruta en wikiloc.

martes 14 de abril de 2009

El barranco de la mina vieja: barranquismo a la sombra de San Andrés

Y aquí estoy de vuelta. Nunca ha sido mi intención tener un blog actualizado cada semana, pero cierto es que esto de subir una entrada cada varios meses tampoco puede ser. De ahora en adelante voy a intentar subir algo, por breve que sea, cada mes o mes y medio. Veremos si puede mi fuerza de voluntad a mi pereza innata…

Me había prometido a mi mismo desde la anterior entrada que la próxima no iba a tratar de ciclismo, sino de senderismo o, como aquí dicen, caminatas. Y está al menos la he cumplido. Por fin he encontrado algunos amigos lo bastante chalados como para irse por ahí a “caminar por el monte” (con lo cómodo que se va todas parte en carro o troca…) Y espero en el futuro ir “reclutando” a más y más gente e ir organizando salidas más frecuentes, largas y a sitios más lejanos. Pero hay que empezar poco a poco y con paso seguro.

Quienes me acompañaron en esta ocasión fueron Juan, un colega de los Perros del Desierto y su amigo Efrén, aguerrido mexicano de sangre india, originario de la sierra. Es curioso ver como para salir yo, si no voy con mis súper-botas, sombrero, gafas de sol y ropa térmica uber-transpirable; me siento incapaz o indefenso ante el medio. Y luego ves a esta gente, que más que montañeros, son montañeses; sin gorra ni mochila ni gafas de sol ni botas ni nada de nada y tan campantes. Ganas de andar y pasarlo bien al aire libre, eso es lo único que requieren. Si es que a veces los montañeros y ciclistas nos empijotamos cosa mala…

LA RUTA

En primer lugar, esta no es una ruta pura de senderismo. No se anda por un caminito claro y sencillo de avanzar paso a paso. Es, para ser más exactos, barranquismo pero subiendo (y bajando a la vuelta) y sin rapelar ni agua. Sin embargo, me tienta repetir la ruta en pleno verano, cuando las lluvias llenen de agua el cañón, pues está repleto de pozas, saltillos de agua y remansos para chapotear muy a gusto. Anotado queda para julio o agosto volver en un plan más de barranquismo acuático.

Vista de la ruta con Google Earth

La ruta roja de la imagen es la aproximación que hicimos con la troca. Para esto, mi Ford Lobo mega-chupona de gasofa viene que ni pintada. No obstante, la pista está en muy buenas condiciones, y un coche con suspensión baja se puede llegar si no corres mucho. La terracería empieza justo a la entrada del CERESO, es decir, el CEntro de REinserción SOcial (cárcel para los amigos). Se puede aparcar en una gravera ilegal (aquí crecen de estas como las setas en otoño en el Moncayo), cerca de una torre de alta tensión.

 

Vista al poco de aparcar la troca

A partir de aquí, se marcha ya a pie. Al principio, nada más tomar el cañón, el lecho del río es gravoso y se puede andar con normalidad. Pero cerca del kilómetro dos y medio, las cosas se complican y deja de ser senderismo puro y duro. Aquí nos topamos con una cascada (seca, pero habrá que verla como baja de agua en verano) que salta casi de golpe unos diez metros. Se puede trepar por la roca alisada por la erosión del agua, o rodear por ambos lados. El de la izquierda, en el sentido de remontar el cañón, es con seguridad el más sencillo a pesar de la abundante vegetación espinosa.

 

La cascada, vista desde arriba. A la ida la tomamos por la derecha, pero es mejor el otro lado.

Tras remontar la cascada, el cañón se divide en dos. Hay que seguir por el de la izquierda, encajonado entre montañas cada vez más altas y teniendo que usar las manos para trepar los numerosas y grandes rocas alisadas por el efecto del agua. Los bastones estorban llegados a este punto, y uno tiene que recurrir a la maña, fuerza y sobre todo equilibrio para remontar el barranco, pues no son pocos los saltos que hay que dar entre roca y roca.

Es entonces cuando aparecen las que en época de lluvias han de ser las mejores pozas de todo el cañón. Me permití el lujo, junto a Juan y Efrén, de ponerles nombre: “el Jacuzzi” y “The big Jacuzzi”. Redondas u ovaladas, profundas (casi un metro calculamos que pueden tener) y realmente bonitas. Han sido fichadas para un futuro chapuzón veraniego. Y es que sólo en Chihuahua uno puede hacer barranquismo acuático en pleno desierto y en verano… ¡Una gozada!

 Poza “El Jacuzzi”

Poza “The big Jacuzzi”

Ranita de apenas 3 cm

El cañón se estrecha y hace cada vez más alto

La ruta sigue trepando y dando saltos hasta que las antenas del collado de Aquiles Serdán aparecen de repente en el horizonte. Ya las conocía de las veces que subí por el otro lado en bici (anterior entrada) pero ahora las puedo ver desde atrás y cómo parece el cañón nacer a sus pies.

Se sigue un poco más, y cuando apenas llevas 6 km de “caminata-trepada-barrancada” aparece la cueva, escondida por un mini bosque de árboles. Nos metimos entre ellos, sin darnos cuenta que poco después, siguiendo el cañón, había un senderillo libre de ramas y troncos. Pero claro, esto sólo se sabe una vez que has llegado a la boca de la cueva tras pelearte con una docena de arbolitos…

Que no falte la fanta

Boca de la cueva o mina

Tras comer en la cueva, decidimos explorar un poco. En principio parece natural, pues las paredes son muy irregulares, pero conforme avanzamos más parecen túneles hechos por el hombre. Me contaron mis compañeros que en tiempos antiguos los mineros subían por un camino (del que apenas quedan unos tímidos rastros) hasta la mina, así que supongo que la tal cueva es en realidad una explotación minera, y las casas de los alrededores los edificios necesarios para tal actividad (en Google Earth se aprecian muy bien).

Uno de los túneles nos llevó hasta un mirador del cañón que remontamos, y profundizando un poco más encontramos ya túneles perfectamente redondos y pulidos; la mano de obra del minero era bien visible. Pero hasta ahí llegamos, porque sin buenos equipos de luz y cuerdas o tiza para guiarnos en el regreso, es mejor no adentrarse. El GPS no funciona a varios metros en las entrañas de la tierra  :·S

Efrén por los túneles

Y tras eso, el regreso por donde vinimos. Habremos de volver otro día para explorar mejor la cueva, pero sobre todo en verano para bañarnos en las pozas. Sin embargo, la ruta la haremos en sentido inverso: subiremos en troca hasta las minas (Google Earth revela una pista muy buena hasta las casas que rodean la cueva) y desde allí a pie a la cueva o las pozas del jacuzzi y gran jacuzzi.

Impacta ver lo pequeños que somos

Más contento imposible, primera ruta montañera en casi año y medio

 

Más fotos en mi álbum de Flickr y presentación.

Para descargar la ruta para Google Earth (en cuanto pueda me doy de alta en Wikiloc).

PD: entrada subida con Windows Live Writer. ¡Alguna vez tenía que hacer algo bueno y útil Microsoft con su Windows Live!

lunes 15 de diciembre de 2008

Por los pueblos mineros de Chihuahua

Poco a poco voy administrando mi vida, y vuelvo a tener suficiente tiempo libre para darle a la bicicleta. El ciclismo es un deporte que da muchas satisfacciones, pero muy ingrato en lo que a perder rápidamente forma se refiere. Es estar uno un par de semanas sin montar en la "jaca" y el trasero se resiente como sino hubiera estado sobre la bici nunca; por no decir que las piernas pierden enseguida tono muscular y el fondo tambien se nota que va a menos.

Afortunadamente, quien tuvo, retuvo; y es cuestión de otras dos semanas para volver a estar en un estado de forma aceptable (que no pleno). Y así es como vuelvo a salir con frecuencia con mis colegas los Perros del Desierto y a disfrutar de los alrededores de Chihuahua ciudad (y cuando se tercia, más lejos todavía).

Este pasado 16 de noviembre tocó hacer un recorrido de escalada por los pueblos mineros (y santos xD) más cercanos a Chihuahua: desde San Guillermo a San Antonio, pasando por Santa Eulalia y San Andrés.

Vista con Google Earth


UN POQUITO DE HISTORIA


Por lo que he aprendido, los orígenes de Chihuahua se remontan a esta zona, concretamente a Santa Eulalia. Hace más de 350 años, con la colonización de los españoles en lo que entonces se llamaba provincia de la Nueva Vizcaya, se descubrió que estas montañas (las mismas que se escalan en esta ruta de BTT) eran ricas en minerales: hierro, plomo, níquel, incluso plata y oro. Los primeros asentamientos de colonos del municipio de Chihuahua fueron pequeños pueblos mineros que malvivían de las riquezas que brindaba la tierra en tan duro oficio.

Unas seis décadas después, la población se fue desplazando hacia el valle (o altiplanicie para ser más exactos), a la sombra del Cerro Grande y orilla de los ríos Chuviscar y Sacramento; seguramente porque veían que la minería no daba abasto más que para unos pequeños pueblos y no una gran ciudad como la que habría de existir allí algún día. Es así como se llega al crucial momento en que tienen que decidir los colonos si agrandar Santa Eulalia, a pesar de las dificultades del terreno, o crear oficialmente una nueva ciudad que ya estaba poco a poco y de manera espontánea naciendo.

Se reunieron las personalidades más influyentes de la región (16 hombres con cargos como comerciantes, mineros, sacerdotes, funcionarios, militares... y el gobernador, Antonio Deza y Ulloa) para decidir al respecto en una votación. Ocho votaron a favor de crear una nueva población, y ocho en contra (que cierto es eso de dos españoles, tres opiniones! xD). Antonio Deza y Ulloa, como gobernador, dio su voto decisorio a favor de fundar la nueva ciudad el 12 de octubre de 1709. Así comenzó la existencia de la ciudad de Chihuahua, aunque entonces era conocida como Real de Minas de San Francisco de Cuéllar, por hacer la pelota al virrey de España: Francisco Fernández, marqués de Cuéllar.

Antonio Deza y Ulloa, hace 299 años: "Joder ¿pero es que no os váis a poner de acuerdo nunca? ¿Ocho que sí, ocho que no? ¡Pues por mis cojones que esto lo decido yo pero ahora mismo! ¡Se hará una nueva ciudad aquí desde ya! ¡¡Y punto pelota!! El que no esté de acuerdo, que se vuelva pa´la mina ¡y mejor que no salga! Si es que sois como crios, hay que joderse... ¬¬"

Algo así más o menos pudo ser... xD

Santa Eulalia y demás pueblos adyacentes conservaron su importante actividad minera hasta el S. XX. Actualmente aún hay minas, pero de poca relevancia para lo que fueron en el pasado.

LA RUTA EN BTT

El punto habitual de reunión de los Perros del Desierto en San Guillermo es la plaza frente a la iglesia del pueblo. Aquí dejamos los coches para comenzar la ruta por una pista muy bien conservada, que constantemente va subiendo aunque de forma progresiva: muy suavemente al principio y con unas rampas finales (las que coronan el collado) de aúpa.


Eli y Mishka reparando un pinchazo, a nuestro ritmo tranquilo, apenas salimos de San Guillermo

Esta pista en tiempos era el ferrocarril minero, es decir, la vía de tren que servía para transportar el mineral en vagonetas desde las propias minas, hasta las graveras y centros donde lo procesaban en los pueblos de San Andrés, Santa Eulalia y San Guillermo.

El terreno es pedregoso pero firme, con poca pendiente hasta Santa Eulalia. No llegamos a entrar en este pueblo, pero es visible toda la ida hasta que lo dejamos atrás para subir las primeras fuertes rampas y sortear grandes curvas que cruzan vaguadas. Es desde estas alturas que apenas comenzamos a disfrutar de las vistas del pequeño valle que hace tres siglos y medio se pobló para explotar los minerales que lo formaban.

Primeras rampas y vistas de Santa Eulalia tras pasar a su lado.

Luego aparece ante nuestros ojos San Andrés, el tercer pueblo minero que nos encontraremos. Este tramo me resultó especialmente bello por la estampa de la población "colgada" en la montaña y porque tiene todavía la pista restos muy evidentes de su pasado minero: travesaños de vías que asoman entre el firme y postes que guiaban las vagonetas hacia Santa Eulalia y la fundición de San Guillermo.

Nopales y San Andrés al fondo

Postes de guía del tren minero que antaño discurría por este camino

Travesaños de la vía de hierro ya desmantelada.


Llegamos por fin a San Andrés, y podemos ver algunas de las instalaciones mineras al pie de la carretera que, de seguirla, nos llevaría de vuelta a Santa Eulalia. Pero nuestro plan es seguir subiendo por la terracería que sale justo antes de terminar el pueblo, hacia el collado Aquiles Serdan.

Mina de San Andrés, ya abandonada.

Almacén minero de San Andrés, es un edificio realmente viejo.

Vista de San Andrés desde la carretera de vuelta a Santa Eulalia

Es ahora cuando empieza la subida fuerte de veras. Primero una rampa que nos aleja del pueblo y la carretera, luego un falso llano con una pequeña bajada, y entonces el remate final por unas cuestas del 12-14% que coronan el collado. La recompesa es la tremenda vista de la enorme llanura que hay al otro lado de la sierra y una bajada kamikaze por buena y ancha pista hasta San Antonio (si no se despista uno y se mete por error en la mina activa que precede a este pueblo).

Foto tomada ya a la vuelta: Eli acusando el esfuerzo, y al fondo el collado de Aquiles Serdan con sus últimas rampas.

Ya desde el collado, se ve la planicie que ocultaba la sierra. Como ya he dicho otras veces, este pais es enorme e inabarcable...

A media bajada a San Antonio, se ve la mina (a la derecha) en plena extracción y el pueblo (a la izquierda). ¡No hay que equivocarse al bajar! xD

La mejor foto de la jornada sin embargo no se toma en el collado, sino un poco después, cuando las montañas no tapan ya en absoluto la llanura. Pude hacer una panorámica de 360º saliéndome un poco de la pista y el resultado es este archivo ejecutable (está libre de virus, es la foto con un barrido automático para apreciarla mejor).

Tras la adrenalina del descenso, San Antonio brinda al ciclista un parquecillo (con su kiosco para la música y todo) donde poder descansar mientras te tomas algo para reponer fuerzas (¡todavía hay que volver a subir por donde venimos! :S). El pueblo es realmente típico, con su adoquinado, casitas humildes, gallinas sueltas y niños mirándote entre curiosos y divertidos. México rural profundo al 100%. Lástima no haber hecho fotos del lugar porque ya tenía prisa por volver con los compañeros, y es que hacer fotos me retrasa siempre mucho respecto al grupo y luego me veo obligado a veces a tener que aumentar en lo posible el ritmo o/y abandonar sitios pintorescos sin retratarlos... :(

La vuelta es muy dura, porque la subida es realmente empinada, intensa y breve comparado con hacerlo en el otro sentido. Pero una vez rebasado el collado, empieza una bajada prolongada con momentos muy divertidos y que ofrece alguna que otra vista interesante del Cerro Grande y la llanura sobre la que se asienta Chihuahua.

Mis compañeros de fatigas y el Cerro Grande de Chihuahua al fondo, ya a punto de bajar a San Andrés.

Por fin pude estrenar la bota de vino que me regalaron mis amigos antes de marcharme. No teníamos vino, así que le pusimos tequila. Sabia forma de rehidratarse al terminar la ronda, ya en San Guillermo.

Y así concluye la ruta, una de auténtica escalada y descenso, pero con su puntito histórico (para el que le gusta informarse de estas cosas, por supuesto). 21 km hasta San Antonio y luego de vuelta, 400 metros de desnivel, 14 km subiendo a la ida, 7 km de ascenso a la vuelta. ¡Que nadie la haga si no le gusta subir!

Álbum de fotos en Flickr y presentación
Panorámica ejecutable de 360º
Track de la ruta (no es 100% fiable pues lo hice con el programa de Google Earth, el GPS se me quedó sin pilas apenas empecé ¡maldito efecto memoria!)

martes 16 de septiembre de 2008

El parque Hollywood: la cara veraniega

En mi tierra natal, Zaragoza, siempre he dicho que hay dos climas: con viento o sin viento. No hay más determinante para saber si se estará bien o mal un día que saber si hay cierzo o no soplando.

En invierno, un día sin viento es de lo más agradable. El sol calienta sin picar, el aire fresco no te corta la cara como un cuchillo y en general se hace soportable, al menos durante dos o tres días, porque en cuanto se detiene el viento en invierno, al poco vienen las nieblas permanentes. Al menos ese es el ciclo: cierzo=frío, no cierzo=algunos días agradables, no cierzo=nieblas (¡la jodimos!), vuelta del cierzo=frío pero sin niebla.

El verano zaragozano es otro cantar. Si no sopla viento, o sopla del sur (bochorno), te achicharras como un pollo en el horno. Pero en cuanto llega el cierzo, las temperaturas se vuelven soportables y al menos puedes dormir a gusto por las noches.

Pues en Chihuahua pasa algo parecido, pero con las lluvias. Solo hay dos climas en Chihuahua ciudad: con lluvia o sin ella. "¿Cómo?", se preguntara el que sepa de lo desértico de estos lares. Pero así es, Chihuahua no conoce el término medio en lo que a pluviosidad se refiere, igual que Zaragoza no sabe lo que es una brisa agradable para acompañar el día sin tirar tierra a la cara o sacarnos chepa a los maños.

La situación es esta: desde octubre hasta junio, en Chihuahua apenas cae una gota de agua. El suelo está seco y polvoriento, el césped (o pasto, como dicen aquí) se pone amarillo, los matorrales solo muestran ramas secas y retorcidas como sarmientos... Sólo se aprecia algo de verde en el campo en sus árboles, y sólo cuando te topas algunos, ya que no son tan abundantes como para formar bosques.

Cuando llueve fuera del periodo estival, se hace un acontecimiento local, y no digamos si nieva, que es ya la locura (esto también pasaba en Zaragoza xD ). Y es después de nueve meses de sequedad, un embarazo de cauces de río y canales secos, cuando llega el mes de junio, y todos los pobladores miran atentos en el cielo pasar las nubes. Todas son plomizas, amenazando agua, pero no descargan y cuando lo hacen muy levemente.


Oyes que en la sierra, en tal pueblecito o municipio ya ha llovido, que en Majalca también llovió, pero por alguna maldición, en junio en Chihuahua ciudad no cae gota de agua.

Y entonces llega julio, y con ello se abren los cielos hasta septiembre. O así debería ser habitualmente.

Toda la lluvia se concentra en los tres meses estivales. Julio, agosto y septiembre llenan el Estado Grande de lluvias, tormentosas en ocasiones, llenando los embalses de nuevo a su tope, reviviendo ríos que antes uno ni se imaginaba que existieran, e incluso creando pequeños Ebros en las calles de la ciudad.

Los caminos se embarran, el campo se vuelve de repente verde, y donde antes se veían cerros rojos y amarillentos, ahora se ven estos completamente verdes salvo por algunas rocas rojas que asoman entre la vegetación.

Es increíble como el paisaje cambia radicalmente, y se convierte en algo que recuerda en mucho a Asturias o Cantabria, por imposible que parezca al recordando (o viendo en fotos) tal como era apenas tres semanas antes.

Sin embargo, esto no siempre ha sido así. El verano anterior a mi llegada, el del 2006, rompió una racha de siete años secos de lluvias muy escasas, y el 2007 fue algo normal, en la media. Este año del 2008 ha sido de los más lluviosos que se recuerdan en tiempos, y doy fe de ello con esta tanda de fotos del Parque Hollywood en agosto, que parece totalmente distinto al que fotografié tres meses atrás, en esta entrada.

Bajada a la presa Rejón desde el Hospital Cima. Todo lo verde que se ve es habitualmente amarillo pajizo o directamente tierra.


La presa Rejón vista desde donde termina. Al fondo, el cerro Grande.


La naturaleza también incrementa su actividad, y no es raro toparse con conejos y otros pajarillos que frecuentan las zonas encharcadas y pantanosas en busca de alimento.



Sendero que sube al cerro de las antenas.



Al ver esta imagen me viene más a la mente los Picos de Europa y alrededores que Chihuahua xD


Y esta imagen para comparar la estación seca de la lluviosa lo dice todo. La pista de tierra apenas se distingue del camino, mientras que en agosto es la única franja de tierra visible. Ni que decir tiene, que el ganado en estas fechas hace su agosto. Por algo Chihuahua es un estado ganadero.

Álbum en Flickr
Presentación de las fotos
El parque Hollywood seco (mayo): álbum y presentación