Y aquí estoy de nuevo, feliz y contento de haber completado este reto tan bello de paisajes y sobretodo repleto del compañerismo de mis colegas y amigos de Perros MTB Crew.
Comienzo: ¿qué es la Ruta de la Plata? Es una carrera cicloturista pero también competitiva que se sitúa en plena sierra de Chihuahua, entre las localidades de San Juanito y Carichí.
Cartel de propaganda
EL VIAJE
Salimos todo el grupo el sábado 15 de agosto a las 2 del mediodía de Chihuahua. Una quincena de Perros MTB Crew (ya no estoy en Perros del Desierto, nos escindimos el grupo actual de éste), dispuestos a darle a los pedales por la que sea, casi con total seguridad, la mejor ruta ciclista de montaña de larga distancia en el estado grande de México. Martín y Wheelie serían los chóferes, pues al empezar y terminar la competencia en distintos y alejados puntos, es necesario la presencia de alguien que no corra para poder recoger a los que sí participan. Gracias a su sacrificio (venir para ayudar pero sin pedalear y disfrutar de la ruta) hemos podido el resto del grupo completar el reto sin mayores esfuerzos de los que ya supone.
Cargando las cosas poco antes de salir
Y es así como ya en marcha en la tremenda furgoneta alquilada a Ciclos Cano (una Ford E-350 cargada hasta los topes y adaptada para llevar bicis en el techo) descubrimos los rigores de la operación salida en Chihuahua. La salida para Cuauhtemoc está cortada por obras, y solo se puede ir a través de la Vialidad Ch-P, por supuesto colapsada por todos los chihuahuenses deseosos de salir el fin de semana a descansar en la sierra. Montones de coches adelantando por donde no deben, a punto de provocar accidentes y conduciendo en dirección contraria para "colarse" por el único acceso en la ciudad a la carretera 16. De locura...
Ya en la carretera el tráfico se despeja y se avanza bien. Todo el campo se muestra verde gracias a las lluvias veraniegas y las nubes pasan amenazantes. Sin embargo no nos cayó gota en todo el viaje. Llegando a Cuauhtemoc me comentan mis compas que las mujeres más hermosas de Chihuahua están en esta ciudad a la orilla de la sierra, conocida también por las manzanas y los menonitas o menones. Pasamos por la vía principal de la ciudad y todas las tiendas eran de botas, bolsos, calzado y algunos puestos de comida. Cuauhtemoc viene a ser como Huesca en Aragón: una ciudad pegada a las montañas que está a poca distancia de la capital estatal.
Vista camino a San Juanito
Y efectivamente, apenas salimos de las calles, divisamos las primeras colinas de la sierra, nada espectaculares, pero ya sabiendo que son la antesala de la sierra se hacen más bonitas a la vista. Pueblos típicos, cortados y barrancos, praderas eternas a la sombra de las nubes es el paisaje que nos acompaña durante un par de horas más o menos hasta la llegada a San Juanito. Apenas eran las seis de la tarde en esta fría localidad (dicen que tiene los récords de temperaturas más bajas del país) que se sitúa a 2400 metros de altitud. La entrada está repleta de madera cortada, la principal actividad de sus gentes y el aire huele a resina y pino. Como dato curioso, todos los expendios de bebidas alcohólicas ya estaban cerrados, y es que al parecer las autoridades hace tiempo han descubierto que los sujetos locales borrachos por su pueblo son peligrosos para el resto y para sí mismos. "Raza brava", como dijeron mis compas. No quiero imaginarme San Juanito o Creel o Batopilas sin ley seca un fin de semana: todos conduciendo peor todavía, discutiendo a la mínima y probablemente zanjando diferencias a puñetazos, cuchilladas e incluso balazos... Que país :_)
Tras buscar hotel (hay varios ya que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de la Sierra y sus poblados), nos pusimos los uniformes nuevos (¡ya era hora!) y fuimos a cenar así de elegantes al hotel donde estaba la organización. Nos dieron una charla donde mostrando la ruta en Google Earth nos explicaron que puntos había que tener cuidado, como por ejemplo la famosa recta de 16 km. cuesta abajo que luego nadie se dio cuenta de haberla bajado.
Llegada al hotel y Martín aka "Beto en la playa" sale a cazar buenas instantáneas
¡Los Perros han llegado!
De vuelta al hotel fuimos a comprar algunas cosillas (barritas energéticas y bebidas con vitaminas para el día siguiente) y nos pusimos a ajustar las bicis. La de un colega tenía rota la cazoleta derecha de sus bielas LX hollowtech II y necesitamos un hacha pequeña para poder sacarla a golpes (el mecánico al que la llevó se la pegó para que aguantara un par de carreras). Así pudimos ponerle mis antiguas bielas Truvativ Firex y poner a mi bici las flamantes XT hollowtech II del año. ¡Menudas bielotas para estrenar en la carrera! No soy partidario de estrenar nada antes de una carrera por si el componente falla o queda mal ajustado, pero es un sistema tan sencillo y fiable, que no vi complicación alguna y no la dio por fortuna. He tenido las mismas del año 2004 durante tres años en mi otra bici y funcionaron siempre excepcionalmente.
Jimmy poco antes de dar el golpe de hachazo cual enano de el Señor de los Anillos (foto de Martín Benavides)
Y así nos fuimos a la cama (por cierto, vaya colchones tan cómodos, dormí de una sentada). Unas fotillos del pueblo amaneciendo el día de la carrera poco antes del desayuno y ¡listos para salir!
Amaneciendo desde el hotel en HDR
Típica casa, troca y gallinas por la calle en San Juanito
LA CARRERA
No participaba en una carrera cicloturista o ningún otro tipo de competencia desde octubre de 2007, que corrí en el Chupacabras en Cd. Juárez. Me apunté para la carrera "Vencedores del Desierto" en abril en Delicias pero me quedé dormido, y tampoco pude ir a la de Camargo en mayo. Así que a ésta en plena sierra no podía faltar, no tenía excusa. Afortunadamente no he dejado de entrenar este año. 4000 km. en ocho meses es una buena cifra, y eso que tuve percances como una rotura de nariz a finales de abril y otros temas que te impiden hacer todos los kilómetros planeados. Pero mi estado de forma es bueno y me sentía preparado para hacer la carrera por dura que fuese, sobre todo porque no tenía intención de ir a por los primeros puestos. Como norma general, me gusta analizar una carrera cuando la hago por vez primera en lugar de ir a saco a por todas. Ver el perfil, tipo de terrenos, climatología que te puedes encontrar... etc. dan muchas ideas para que a la siguiente edición se pueda ir con una estrategia. Trabajar sobre terreno preparado da mucha ventaja; así que esta edición ha sido para prepararla grabando con el GPS, disfrutar con las fotos y ayudar y pasarlo bien con los compas.
La Ruta de la Plata vista por Google Earth
Perfil de la ruta
Como se puede ver es una ruta muy montañosa y de gran altitud. San Juanito está a 2400 metros y se sube al primer puerto a 2636 mtos. El punto más bajo es un vado a 8 km. de la meta que está "solo" a 2005 mtos. Chihuahua está a 1400 mtos., así que mis niveles de hematocrito en la sangre ya son elevados acorde a esta altitud más pobre en oxígeno. No acusé una bajada de rendimiento notable en las grandes subidas pero desde luego no se puede que no lo sintiese nadie. Había un par de ingleses que sí los vi bastantes desfondados. Supongo que llevarían poco en Chihuahua (y menos en la Sierra) así que notarían pero que mucho la altitud. Maldiciones por ser hijos de la pérfida Albión... xD
Salimos desde la iglesia de San Juanito unos 150 ciclistas, bajo la atenta mirada de la gente del pueblo. No había muchos espectadores, pero desde luego llamamos la atención. Esta ha sido la 2ª edición, así que es una carrera apenas nueva. La novedad de nuestro grupo fue que estrenamos la equipación, que tras meses de retraso por fin nos llegó a tiempo de lucirla en una carrera. Me gusta mucho el diseño, pensaba que iba a ser con colores más chillones pero prefiero como está, con tonos pasteles.
El team de estreno (foto de Martín Benavides)
A punto del banderillazo de salida
Apenas comenzamos la carrera y salimos de San Juanito, comienza la primera subida. 8 km. por pistas generalmente estrechas pero en buen estado, que va entre pinos, rocas, raíces y vadea algún que otro río y grandes charcos que dejan las abundantes lluvias de la época. Ya desde este comienzo me di cuenta que el paisaje iba a ser siempre espectacular (sobre todo tras dos años sin ver pinares y montañas de cerca).
Esto se repitió a los largo de la jornada como una docena de veces y con charcos y ríos mucho más profundos y embarrados xD
Naturaleza en estado puro
Praderas para que paste el ganado
Yo fui desde el principio a un ritmo tranquilo, como he dicho. Paraba cada poco a hacer alguna que otra foto que me pareciera interesante o digna de recordarse de ese día, y debido a que me sirvieron tarde el desayuno (y ración doble que me pedí, otro error), aún tenía el estómago lleno de huevos revueltos con bacon... Aunque hubiera querido correr no habría podido xD Uno de los compas de Perros MTB Crew pinchó una rueda, así que entre otros dos le echamos una mano. Sin embargo al poco de volver a pedalear les dejaba atrás y me topaba con los ingleses rojos como un tomate en las cuestas.
Granjas en el camino. El perro de la casa izquierda se lanzó a por mí apenas crucé por la puerta :S
Hacia el kilómetro 30 me encontré con Jimmy, coordinador del equipo. Tenía la rueda trasera sin aire y no lograba hincharla con su bomba. Tras probar con la mía sin resultado, le presté mi cámara de repuesto y en un momento estaba rodando de nuevo. Me contó que iba entre el pelotón de los primeros, con Guerre y Andrés (dos ex-compas) pero pinchó la rueda delantera y al poco de cambiarla la trasera que no lograba arreglar. Había perdido como media hora. Una lástima, porque con lo fuerte que estaba podría haber optado a los primeros 15 puestos, pero por esa avería se quedó conmigo y Alejandro, que íbamos los últimos perseguidos por "la barredora" (así llaman al coche escoba xD ). Poco a poco remontamos Jimmy y yo puestos mientras nos filmaban y hacían fotos desde una troca. Me sentí como una estrella del ciclismo y todo xD Ese tramo recuerdo que era bastante llano y había muchas praderas llenas de margaritas y otras flores silvestres, con algunos poblados pequeños. Dudé en ese momento de parar a hacer fotos o seguir la rueda de Jimmy, que tiraba muy fuerte. Opté por lo segundo porque tampoco quería llegar el último. Es lo que suele pasar en una competencia, uno trata de ir tranquilo si no quiere machacarse, pero tarde o temprano le entra el gusanillo y los piques o se acopla a la rueda alguien para que tire de él. El problema es que Jimmy se me despegó del todo, está demasiado fuerte para mí. ¡De haberlo sabido saco fotos a las praderas llenas de flores silvestres!
Jimmy tras reparar la rueda y Alejandro . La tormenta ya se fraguaba entonces...
Tras perder a Jimmy alrededor del km. 40 me vi solo de Perros durante el resto de la carrera. Tenía por detrás a Aarón, Juan Carlos y Alejandro, siempre cerca de la barredora. El resto estaba muy por delante e inalcanzables. Iba pasando a gente, volvía a cruzarme con los ingleses, y recordaba mientras tanto en la cabeza un comentario que hizo Darío, el organizador, durante la cena del sábado en el hotel: "hay una bajada de 16 km. donde se puede alcanzar mucha velocidad; id con cuidado porque hay curvas". Por la presentación de Google Earth que hizo sabía que tocaba tras rodear un monte y que precedía a la subida a la meseta sobre la que se asentaba Carichí, así que no tardaría en empezar esa famosa cuesta abajo. Sin embargo, tras cada bajada venía otra subida larga, otra bajada (muy rápidas, cierto, llegue a rozar los 60km/h) y tras un vado otra subida. Así todo el rato, con la excepción de un pequeño tramo precioso de singletrack (sendero donde solo cabe uno y a duras penas) en el que vas en medio de tan magnífico pinar.
Noté como iba cambiando el paisaje a medida que avanzaba: los pinos poco a poco dejaron paso a los mezquites y huizaches, y las montañas se veían más pequeñas. Carichí estaba cada vez más cerca, pero la cuesta esa que esperaba con tantas ganas no llegaba nunca xD Más tarde, al ver el perfil del GPS, me di cuenta que Darío no erró en mucho: hay una bajada desde el km. 50 hasta el 60 y pico, con algunas subidas entre medio que hace que no notes que has descendido 300 metros en un suspiro. Que fácil nos dejamos engañar. Sin embargo, cuando pedí en un punto de avituallamiento agua, pregunté cuanto faltaba para la famosa bajada y me contestaron riéndose que no había tal cuesta. Y es que interpretar perfiles no es fácil...
Mientras tanto el cielo se iba oscureciendo. La tormenta que se había fraguado sierra adentro nos encorría a los más lentos de la Ruta de la Plata, y con truenos cada vez más potentes y cercanos parecía animarnos a terminar. Es por eso que dejé de lado el tema de fotografiar el paisaje y darle más seriamente, pues no me gusta nada mojarme mientras pedaleo. Ni a mi ni a mi bicicleta, que luego toca limpiarla, ajustarla y engrasarla por culpa del barro. La última foto durante la ruta fue la que hice en el puente a 8 km. de la meta, el punto más bajo de toda la ruta. No pude resistirme a retratar ese cielo a punto de descargar con los barrancos sobre el río.
¡¡Tormentón a mis tres!!
Y es así como a falta de 5 km. me cayó la mundial. Granizo del tamaño de pequeños guijarros (pero como sonaban contra el casco xD ) caían por doquier. Un árbol me hizo de refugio, mientras otro ciclista que acababa de pasar se puso a mi lado huyendo de la furia de los elementos. En fin, una vez al año, pedalear bajo la lluvia no es malo, pero ninguna menos... xD
Tras cinco minutos esperando, el granizo dejó de caer y se quedó en lluvia intensa, así que continuamos. Una troca de la organización nos preguntó si queríamos que nos llevara, pero al confirmarnos que ya casi estábamos, decidimos seguir. Pasamos por Carichí, tomamos el desvío al rancho de la Herradura (la meta) y volvió a aumentar la tromba. Justo antes de entrar al rancho hay un ancho vado que bajaba cargado de agua a su vez llena de barro. Me cubrió hasta las bielas nuevas :S Y así llegué a meta, empapado hasta los huesos, barro hasta en el culo, entre los doce últimos participantes pero más contento que una vaca en el prado. Definitivamente los ciclistas estamos hechos de otra pasta...
EL REGRESO
Para cuando terminé eran casi las tres y media de la tarde. Casi seis horas desde que comenzamos todos en San Juanito. Mi ciclocomputador marcaba 4 horas y cincuenta de tiempo neto de pedalada, así que perdí como una hora haciendo fotos y ayudando a compas. El primero llegó en tres horas y cuarto, así que supongo de habérmelo tomado en serio, habría llegado en la mitad, como acostumbro a hacer. El próximo año saldré de dudas.
¡Haciendo el payaso para Media-Vida!
Llegaron los demás Perros poco después de mí, sin percances salvo Aarón, que se cayó al principio lastimando algo el brazo, pero siguió como un campeón. Los más jóvenes del equipo dieron la sorpresa quedando en los puestos 2º y 3º de su categoría y muy arriba en la General. Jimmy supongo que llegó a mitad de todos, una lástima su avería. Todos terminamos la carrera, cansados pero no agotados. Y así emprendimos el viaje de vuelta a Chihuahua.
Alejandro "Survivor", Martín aka "Beto en la playa" y Wheelie preparando la furgonetotota para el regreso
Mi bici se portó como una campeona. En las bajadas frenó que daba gusto cuando lo necesité y solo pulsando con un dedo, la cadena se secó al principio pero con un buen chorro de aceite que me prestó un miembro de "Sinosdejan MTB" aguantó el resto del recorrido sin chirridos. Pero tras semejante embarrada (y el agua que le iba a caer todavía en el viaje de vuelta por ir encima del techo de nuestro vehículo) ha acusado algo el esfuerzo. Los rodamientos de la excéntrica del NEUF, que ya tenían algo de holgura (la normal tras 10.000 km en poco más de dos años) han quedado con tierra dentro, y me las he visto y deseado para limpiarlos. Afortunadamente lo he conseguido y otra vez parece que va fina dentro de lo que puede. Para enero toca cambiar esos rodamientos tan rodados.
La jaca
Muchos ciclistas opinan que las bicis de Decathlon son sólo un poco mejores que las de Carrefour: un hierro con ruedas para pasear un poquito y para, porque si no se estropean y pesan un quintal. Mi experiencia tras dos años con una Rockrider 9.2 ha sido (y espero que siga siendo) estupenda. Por 1450 € conseguí una bici all-mountain capaz de todo, resistente y para nada pesada (tras cambiarle ruedas y otros componentes pesa unos 12,7 kg.) Muchas otras marcas por ese precio dan bicis peores montadas en componentes o si son similares en esto, como tienen la chapita de Trek, Specialiced, Scott, Cannondale... o lo que sea, se revalorizan por arte de magia de 200 a 500 € más que su equivalente en Rockrider, Canyon o Cube. No hay nada mejor que llevar una marca infravalorada para luego en las cuestas dejar atrás a aquellos ciclistas que confían más en la chapita de marca de su bici que en sus propias piernas y espíritu de lucha ;) ¡Y ya dejo fuera el tema de bicis, que me voy por los cerros de Úbeda!
El viaje de vuelta puede describirse como submarino... Pasamos una tormenta tras otra que nos obligaron a ir mucho más despacio. Si a la ida lo hicimos en tres horas, la vuelta tardamos casi cinco, y eso que evitamos la retención colándonos por una terracería. Tuvimos que parar en una gasolinera a la espera de que aclarase un poco, pero eso sólo fue la primera tormenta (también la peor). En Cuauhtemoc nos pilló otra con truenos tremendos aunque lloviese algo menos.
Y fue llegar a Chihuahua y dejar de llover por arte de magia. Los caminos y la carretera se veían secos, conque no llovió o de hacerlo, muy poco, en nuestra ausencia. Es curioso como cambia el clima de una zona a otra que están relativamente cerca.
Ahora a montar nuevos componentes en la bici (frenos, manetas de cambio, cambio trasero) y a ver si la tengo lista para el Reto de Majalca. Aunque sea la versión corta, quiero hacerlo el domingo 30.
Más fotos en mi álbumes de flickr: Viaje a San Juanito (verlo como presentación) y La Ruta de la Plata (verlo como presentación)
La ruta en wikiloc.
























































